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Winston Churchill

Primer Ministro de Reino Unido

HISTORIA

Winston Leonard Spencer Churchill, (30 de noviembre de 1874, Blenheim Palace, Oxfordshire, Inglaterra — 24 de enero de 1965, Londres, Inglaterra) Fue un político y gobernante británico recordado por su rol como líder al frente de su país durante la Segunda Guerra Mundial y, particularmente, a lo largo de la Batalla de Inglaterra.

Nació en Blenheim Palace, Oxfordshire, el 30 de noviembre de 1874. Fue educado del mismo modo que su hermano mayor Jack, en la escuela Harrow, especializada en educación para la nobleza y las clases altas. Sin embargo, como el mismo lo admitió, estaba lejos de ser un estudiante brillante. Informes de su educación revelan que era malo en matemáticas y estudios clásicos (filosofía, arte, etc), pero destacaba en el dominio de la lengua inglesa y durante su carrera como militar destacaría también en historia. Su habilidad como orador sería decisiva en su éxito como escritor, político, soldado y hombre de estado. Sin embargo, siempre lamentó no haber perseguido una carrera universitaria.

Se convirtió en masón en 1901. Participó en política, militando en el Partido Conservador que abandonaría mas tarde, para integrarse a los liberales.

Winston Churchill
Lugar de nacimiento : Blenheim Palace, Oxfordshire, Inglaterra
Fecha de nacimiento : 30 de noviembre de 1874
Profesión : Primer ministro de Reino Unido, Sionista furibundo, Masón
Lucho por : El mal de la humanidad

En 1905 su partido derrota a los conservadores y Churchill es nombrado vice ministro para las colonias. Lo cual sería el inicio de una ascendente carrera política. En 1911 es nombrado Primer Lord del Almirantazgo.

En la primera guerra mundial, fue uno de los principales responsables del Desembarco de Gallípoli en febrero de 1915. Este fracaso le valió el sobrenombre de "El carnicero de Gallípoli", con un saldo de aproximadamente 300.000 bajas británicas, francesas, australianas y neozelandesas. Esta derrota tuvo como consecuencia la degradación de Churchill, que pasó a ocupar un ministerio sin cartera al que renunciaría posteriormente para reintegrarse al ejército. Sin embargo, siguió dedicándose a la política.

Llegó al gobierno gracias a su aguda crítica hacia el Primer Ministro Neville Chamberlain por su política de intentar lograr la paz con Alemania. Después de la invasión de Polonia y la Campaña de Noruega, estuvo claro que las tácticas de apaciguamiento de Chamberlain habían fracasado. Churchill aprovechó la oportunidad de llegar al gobierno, nuevamente con el cargo de Primer Lord del Almirantazgo. En mayo de 1940, es elegido Primer Ministro, en sustitución de Chamberlain, que había dimitido. A los 65 años, subió al estrado de la Cámara de los Comunes y tartamudeó unas palabras plagiadas de un discurso de Theodore Roosevelt: "No tengo nada que ofrecerles salvo sangre, sudor, lágrimas y esfuerzo".

El historiador alemán de izquierdas Jörg Friedrich considera que Churchill fue un criminal de guerra, debido a su política de ataques aéreos que puso como objetivo principal el asesinato de civiles, es decir, ataques terroristas. Explica en su libro "El fuego: Alemania bajo bombardeo 1940-45" que el gobierno británico se puso como meta desde el principio el destruir tantas ciudades alemanas y matar tantos civiles como fuera posible. Y agrega que la muerte de los civiles no era un daño colateral, sino mas bien, el objetivo del ataque. Sostiene que Churchill estaba a favor de la estrategia de bombardear centros civiles poblados desde 20 años antes de que Hitler ordenara atacar Londres.

Churchill fue un sionista furibundo. El biógrafo oficial del político, Martin Gilbert, contó en su momento que "estaba familiarizado con el ideal sionista y apoyó la idea de un estado judío". "Churchill, sin lugar a dudas, era un ferviente sionista", dice. "Un ferviente creyente en el derecho de los judíos a tener un Estado propio y de que este estuviera en lo que entonces se llamaba Palestina". Sin embargo, el que fuera primer ministro de Reino Unido también "compartía el antisemitismo de bajo nivel e informal de los de su clase", añade. "Si juzgamos a los que vivieron en aquella época con los estándares de corrección política del siglo XXI, son todos culpables", señala. "Esto no debería impedirnos ver la imagen general".

Mas allá de este articulo, es inconcebible señalar a Churchill como "anti-semita". Prueba de esto es un texto escrito por Churchill en 1920: "A alguna gente le gustan los judíos y a otra no. Pero ningún hombre serio puede dudar del hecho que son, sin duda, la más formidable y notable raza que ha habido en el mundo".